jueves, marzo 10, 2016

El descenso...

  Me asomo y miro hacia el fondo, está tan lejano que no puedo distinguir nada, y la quietud del aire inquieta a mi valor. Lo más sencillo sería no mirar, quedarme donde estoy, ni siquiera pensar en ello y tomar otro camino ahora que aún estoy a tiempo. Pero no quiero, ¡no me da la gana!.

  Vuelvo a mirar, es imposible distinguir lo que hay allá en el fondo. No sé cómo explicarlo, no sé si es un abismo o un precipicio. Veo colores allá en el fondo, creo que debo descender para saber si son la clase de colores que a mi me gustan.

  Giro mis manos, están agrietadas y tienen muchas heridas todavía que no han cicatrizado. Pero aguantarán, sé que al menor corte no querré continuar porque me dolerá demasiado y aún así me lanzo a pecho descubierto, a tumba abierta como me gusta decir. ¡No quiero heridas, ni una más y sin embargo voy a descender como a mi me gustaría, sin miedo, sin desconfianza...!

  ¡Ya contaré lo que me espera allá bajo... y si no lo cuento es porque me precipité al vacío en la bajada y mi corazón dejó de latir!

 

sábado, marzo 05, 2016

Un rayo de luz

Es como un rayo de luz en un día nublado, aparece cuando menos te lo esperas. En ocasiones sólo te alegra el día pero en otras puede alegrarte la vida a pesar de los días oscuros que queden por llegar. Hoy he visto un rayo de luz y creo que es de esos que son especiales, de esos que siempre quieres sentir, de esos que quedan en tu vida para siempre.

miércoles, marzo 02, 2016

En el mundo de Raquel III

Dices que no puedes ver las estrellas, yo las veo cuando te miro. Dices que hace tiempo dejaste de soñar y yo duermo y sueño contigo. Dices que el futuro te aterra, yo encadeno el ahora porque estás a mi lado.

Ya no sonríes, ya no me abrazas, ya no me besas, ya no vives.

Ya no hueles mi piel, yo inspiro y aspiro tus sentimientos. Ya no, ya no…

Dices que me quieres pero no como antes, yo me conformo con que me quieras aunque sea solo un segundo. Me conformo con un beso fugaz, hasta con una idea de beso, hasta con el simple movimiento de tus labios.

Y es que Raquel ya no me quiere en su mundo.

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En el mundo de Raquel I

En el mundo de Raquel II

martes, marzo 01, 2016

Me arriesgo

Sí, tengo miedo. Pero el miedo a lo desconocido nunca me ha impedido seguir adelante. Sí, claro que tengo miedo, mucho miedo. Me duele pensar que lo desconocido pueda ser igual que lo que ya conocía, peor sé que no puede ser. Pero quizás sea diferente, opuesto, contrario o hasta antónimo. Y aún así, a pesar de que tengo pánico consigo que solo sea miedo.

Y habrá quien piense que la vida es para los valientes, para los osados, para los aventureros, para los héroes o para las estrellas pero yo digo que no. La vida es para quienes, simplemente, vencen a sus miedos, pudiera ser que con enfrentarse a ellos fuera suficiente.

Yo hoy decidido enfrentarme a mi miedo. Porque no es un cobarde el que lucha, no es un osado el que sabe a lo que se enfrenta, no es un aventurero el que conoce el camino, no es un héroe el que sabe que sus imperfecciones son numerosas y no es una estrella el que es anónimo. Decido arriesgarme aunque ello me quite el sueño, pero me da la vida.

¿Qué puedo perder? Un sueño solo eso. ¿Qué puedo ganar? El paraíso.


miércoles, octubre 07, 2015

Te echo de menos.

Te echo de menos, creo que tanto como la marea a la luna, puede que como la oscuridad al sol, seguramente tanto como el aire al viento, quizás como mis ojos a tu presencia. Te echo de menos.

  Y es que hoy sin ti no es como ayer contigo, no es igual ni por asomo parecido. Me abrazas y soy yo, me das un beso y realmente soy yo. Sin ti no es igual, es diferente, es otro mundo a mi alrededor. Te echo de menos.

  Miro el futuro y veo que harás tu vida, tu camino y me siento orgulloso de enseñarte las pocas cosas que sé. Me parece increíble que estoy en ti, que existes gracias a mi en parte. Te echo de menos.

   Y echar de menos es tan importante como quererte, no estar a tu lado es tan importante como estarlo. Mis recuerdos están hechos de ti. Y te echo de menos, siempre te echaré de menos porque siempre quiero estar contigo.

   Te echo de menos hijo.

lunes, septiembre 21, 2015

A veces sueño que sueñas.

   ¿Oyes el ruido del silencio?, es como un pitido, débil pero constante, indestructible pero débil.

  ¿Ves la oscuridad de la noche?, es como el negro telón de un teatro, oscuro pero fascinante, provoca que tú imaginación vuele.

  ¿Tocas el rocío de la mañana?, está helado pero te calienta el alma. Te hace sentir viva.

  ¿Hueles la fragancia del bosque?,  te embriaga y embota tu olfato,  te recuerda que no eres más que naturaleza.

   ¿Saboreas mis labios? No puedes, son efímeros, quizá fueron un sueño que ni siquiera soñaste. ¿Los tuyos?, sí, creo que los soñé. Tal vez en otra oscura noche, en una fresca mañana, en un paseo por el bosque, en silencio y sentada a mi vera, tal vez, y solo tal vez volvamos a soñar... y quien sabe si será para no despertar.

domingo, agosto 09, 2015

Oteando la felicidad

   Sentado, mirando al vacío, oteando sueños que me alienten en mi presente, así estoy ahora. Sentado no porque esté inmóvil, sino porque es tan importante caminar como descansar, la experiencia me dice que se llega más lejos.

   A veces oigo voces, tranquilos no estoy loco, a través de mis auriculares bluetooh y otras las escucho. Me hace entender que son demasiadas cosas las que me interesan y muy pocas las que no despiertan mi curiosidad. Cuando me saturo de tanta información cojo un libro y leo, me centro solo en esas letras, no juzgo, solo leo e interiorizo. Quizás mi futuro sea como mi presente... no estaría mal.

  Y es curioso como de quien más aprendo es de quien yo estoy, en parte, educando. Pudiera ser que la experiencia no fuera tan positiva en ciertos aspectos como nos quieren hacer creer. Pudiera ser que en realidad todo se basa en sentimientos puros y sin rastro de maldad, en otro planeta quizás convivan así. Por eso deseo con todas mis fuerzas que se queden donde están, que la Humanidad verdadera está solo en los niños y en algunos pocos, pocos o mejor dicho privilegiados.

   Y ahora que el sol se va y deja paso a la luna voy a seguir soñando con cosas buenas, con sentimientos sinceros y hasta puede que con los ángeles.

  Y como ya nadie visita este blog (¡atrás quedaron los días de cientos de visitas!) me encuentro con que es ahora cuando más me embarga la alegría al escribir, ahora puedo decir que cuando busco gnomos con mi hijo por el monte sigo convencido de que algún día encontraré uno, que cuando la niebla invade el campo estoy seguro que algún día veré un unicornio. Estoy seguro que, aquí sentado, seguiré aprendiendo de mi hijo y que mi presente es mi futuro porque yo lo quiero así. Porque he decidido salirme de los objetivos materiales más allá de lo necesario, he decidido estar con la gente que me quiere y he decidido envejecer feliz como lo soy ahora de joven.

   ¿Y tú, que no me lees, aún sigues pensando que lo material es lo que te hace feliz?

viernes, julio 24, 2015

¿Eres feliz?

A veces me siento en algún banco, miro el movimiento de las hojas intentado entender el algoritmo que crea ese baile sin final, miro al cielo y sé que detrás de ese azul tan bonito hay un espectáculo todavía mayor.
   Leo alguna novela e intento captar lo que el escritor sentía cuando escribía las palabras que me atrapan. Cuándo yo escribo solo siento sentimientos que tal vez se escapen a mi comprensión.
   Veo a mi hijo jugar, luego siempre le pregunto si es feliz. Me da miedo el día que me diga que no.
   Me miro al espejo y solo veo un reflejo, ni rastro de  mi interior, ni en mis ojos me descubro.
   Me da miedo preguntarme si soy feliz, solo sé que la belleza del espacio no me es desconocida, que me apasiona leer y escribir, que soy yo y no una imagen falsa proyectada y que tengo un hijo que es feliz.

¡Uff, cómo explicarlo!

No tengo ningún don especial, no soy ni siquiera un aventajado en la más nimia materia, tampoco llego a saber todo lo que desconozco y quizás ni llegue a saberlo nunca. La poesía me supera intelectualmente y anhelo ser un romántico.
   Pero como la mayoría de las personas creo que soy más inteligente que la media,  la única diferencia es que enseguida me doy cuenta de que soy un simple humano más, mientras otros pasan toda su vida creyendo esa mentira.
   Llegados a este punto puedo hacer un resumen de mi mismo, soy un neófito en todo que aspira a saber un poco de algo. Gracias a esto soy consciente de que necesitaría mil vidas o algún millón más para llegar a hacerme una idea de lo que desconozco. Así que toda esta diarrea verbal para lo único que me sirve es para recordarme a mi mismo que quizás Carpe Diem puede tener otro sentido en la vida de algunas personas.
   Por desgracia tampoco soy un intelectual pedante ni mi vocabulario excede al de la media. Pero pensándolo bien, estar en la media ya es bastante… para aquél qué sé conforma.

lunes, abril 06, 2015

Dinero

Yo creo que el dinero ayuda pero una vez cubiertas ciertas necesidades no te debería hacer más feliz. Lo que me da pena es que hay personas que piensan que si fueran ricos serían muy felices, yo pienso que viviría más cómodamente simplemente. Cuando digo que soy feliz la gente no me entiende, tengo mis momentos malos y mis problemas, pero pasear con mis perros me hace feliz y no lo sería más porque llevaran una cadena de oro. Tampoco seria más feliz por leer libros de edición de lujo me conformo con que sean de bolsillo. No sería más feliz por tener un ferrari, me es suficiente con mi Citroen. Tampoco sería más feliz por tener un apartamento en la playa, lo soy cuando voy a pasar el día con mi familia, comemos en la playa un bocadillo y antes de irnos nos tomamos un helado. Soy feliz porque puedo comprar medicinas si enferma alguien y no siento desgracia por no poder ir a un médico de paga todas las semanas ante la mínima molestia.

De hecho creo que cuántas más cosas materiales tenemos más tenemos que trabajar para mantenerlas (seguros, impuestos, mantenimiento, averías...).

Claro que juego a la lotería con la esperanza de que me toque... ¡tendría más tiempo para pasear, leer, aprender, estar con mi familia e incluso podría ayudar a Cruz Roja con una mayor aportación mensual!

Pero no malinterpreten mis palabras, el dinero es necesario pero para el que piense que el dinero es la felicidad le deseo el Ferrari, luego no se queje cuando yo pago 300 euros de seguro y usted 3500.

El tema del dinero en realidad es que hay gente que necesita reconocimiento social y creen que el dinero se lo dará. Yo sin embargo conozco a mucha gente con dinero y por mucho que observo la mayoría tienen conversaciones de cosas materiales que me aburren. Sin embargo un simple agricultor te cuenta como va la cosecha y se le iluminan los ojos, más cuando te cuenta con el cariño con el que trabaja y ves la felicidad cuando te dice que en los días buenos almuerza bajo un árbol y se come un trozo de tocino acompañado del vino de la bota.

Allá cada uno, es legítimo ser o intentar ser feliz, yo lo soy y lo intento porque hay que cuidar los momentos, otros serán felices siendo ricos y lo respeto pero yo no estoy en ese grupo y no necesito el reconocimiento social más allá del más básico porque sé quién soy, sé lo que valgo (con mis cosas malas y buenas) y sé que al final no te dará tiempo a rebobinar la vida. 

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