lunes, julio 03, 2006

El "niño-mayor"

Cuando estaba cruzando el parque aquella mañana iba pensando en la próxima "Súper-Guerra-Interestelar" que ganaría al llegar a casa, ganaría seguro, no en vano llevaba en la mano un paquete de pinzas de plásticos de colores y "de nada menos". Pero no eran pinzas, ¡qué va!, eran las máquinas de guerra más perfectas que se pudieran imaginar, ¡un ejército temible, 24 escuadrones de la muerte!. ¡Su camino hacia la victoria!.

Cuando ya casi lo había cruzado vio algo que le hizo temblar, ¡un gamberro!, sentado en un banco, bueno, mejor dicho sentado sobre la parte superior del respaldo de un banco y con los pies en la bancada (o cómo se diga). Pensó que robarle no le iba a robar, ¿para qué iba a querer un paquete de pinzas aquél gamberro?, a lo sumo recibiría un "escupitajo", un capón, una patada en el culo, una colleja, una "zancandilla", un estirón de las patillas, un "apretujamiento" de nariz y como "de lo malo lo peor" un cóctel de todo ello.

Hizo lo de siempre, se ladeó al máximo y se puso a darle patadas a una piedra, con eso conseguía pasar más rápido por delante de la amenaza más bestial del Universo y con un poco de suerte el gamberro ni le haría caso. ¡Pero no!. El gamberro lo llamó (imaginar caída libre por un precipicio, por color el negro, por final el infinito) por un instante estuvo a punto de salir corriendo pero recapacitó... "aquellas botas que calzaba el gamberro eran las botas de las siete leguas, imposible escapar en carrera"

- ¡Hola! -le dijo el niño, con las lágrimas a medio brotar y pensando que esa emoción le iba a costar muchas lágrimas más, mientras casi andando para atrás se acercaba al gamberro.

- Puedes mirarme, no te avergüences, yo también tengo alergia -le dijo muy amablemente aquél chaval mayor que estaba mal sentado en el banco-, a mi además de llorarme los ojos me da por estornudar.

Al niño se le rompieron todos los esquemas, ¡esa paliza seguro que sería la peor de todas!.

- ¿Me das fuego? -le preguntó aquél señor simpático.

- No tengo "menchero" -le contestó el niño casi lamentando no llevar mechero en los bolsillos.

- A mi me ha pasado lo mismo, me lo he dejado en mi casa, otro día nos fumaremos un cigarro -guiño de ojo- si llevamos fuego.

- Vale -y así fue como se despidió el niño de aquél rey que gobernaba desde su altar.

¡Era increíble, lo habían tratado como si fuera mayor!, ¡NO!, ¡es que él ERA MAYOR!.

Cuando el "niño-mayor" llegó a su casa ya no recordaba ni porqué había comprado las pinzas. Se tumbó en la cama y rememoró cien veces y una más su encuentro con aquél... (imaginar al "niño-mayor" con cara de pensar con los ojos cerrados, ¡venga va!, no pongan esa cara de adulto sentado en...je je) con aquél... (imaginar al "niño-mayor" con los ojos "más cerrados" y "más pensando") con aquél (es imposible que alguien pueda pensar tanto, al menos no yo).

Sin embargo ya lo entendía todo, lo había tomado como mayor porque los mayores son tan valientes que andan despacio, ¡sí!, y él había andado más despacio que los mayores, hasta juraría que andaba tan despacio que estaba parado. También podría ser porque a veces los mayores cuando andan despacio saludan a gente que no conocen y que andan igual de despacio que ellos o que están sentados. ¡Claro, él fue el que saludó primero!, ¿pero y las lágrimas?, ¡nada, solucionado", le pasaría cómo a su padre cuando veía una película en la que al final mamá lloraba: "se me ha metido algo en el ojo" (ya se sabe que llorar no es de hombres, por eso mismo yo soy un arbusto, o un sapo, o una nube, ¡mejor aún: soy el microchip de un vibrador!). Y no es que lo hubiera tomado como mayor, es que ÉL ERA MAYOR (esto hay que gritarlo cómo se gritó para sí mismo usted cuando perdió la virginidad, si así, pero lleve cuidado que "casi grita en voz alta"). ¿Por qué entonces no llevaba mechero?, ¡menuda pregunta!, RESPUESTA: sus padres eran mayores y nunca llevaban mechero, ¡bueno no!, es que sus padres no fumaban y ÉL SÍ, y si era que no... ¡daba igual porque la imaginación era suya y mandaba él!. Resumiendo: que tardaba casi una semana en cruzar el jardín de treinta metros, que daba dos pasos a la misma vez que se fumaba un cigarro mientras escupía hacia el césped algo del mismo color del césped y así una y otra vez y una vez y otra (eso se lee rápido, sin respirar porque no he puesto ninguna coma y entonces no da asco. Si te da asco... ¡haber leído como se tiene que leer!, cuando uno se está ahogando no piensa en el asco que da un "escupitajo del color del césped" ;-)), y entre paso y paso saludaba por lo menos a muchas personas mayores, digamos... (un momento por favor, ¡escritor pensando!, no se ría que pierde el hilo de la historia y ya se sabe que "el que avisa...", ¡le pillé!, ha leído algo que yo no he escrito, yo iba a decir: "el que avisa, avisa" y no "el que avisa no es traidor". Luego no me vengan con reclamaciones tipo: "que es que no me he enterado", "que es que el que escribe no para de cortar la narración", ¡TONTERÍAS!, yo el otro día vi Star Treck en la tele y pusieron mil anuncios que nada tenían que ver con la peli, ¿me perdí?, NO, ¿por qué no me perdí?, porque yo estaba atento, me daban igual los anuncios, por cierto vi un anuncio buenísimo, les cuento: ¡ahora que las mujeres tengan el período es maravilloso, si hasta montaron una fiesta porque hacía fresco y olía a rosas (vamos que era primavera)!. Como les iba diciendo: ¡yo no me perdí!, al final el "Hobbit" alto, lo digo por las orejas, intenta matar a Trinity pero justo antes llega Súper-Man y le pega un escobazo con su Nimbus 9000 (¿se decía así?) y le dice "Saionara Baby". ¿Ven cómo yo sí que presto atención?, ¡pues no es tan difícil!).

Digamos... a más de ninguna, que eso es mucho más que a nadie, saludaba y no las conocía, saludaba a las personas mayores porque ÉL ERA MAYOR.

¿Qué era ese ruido?, ¡Dios mío, oh my Good, oh my Good!, "Houston, We have a problem", ¡mamá no me queda saldo en el móvil y no puedo llamar con mi tarjeta de prepago!. ¿Qué era ese ruido?, no era un ruido, era el propio infierno, ¡la "Súper-Guerra-Interestelar" había comenzado!. Pero esta vez todo sería diferente, 24 escuadrones de la muerte se habían unido al bando de Los Buenos, esta vez sería el fin de todas las "Súper-Guerra-Interestelar". REPITO: esta vez sería el fin de todas las "Súper-Guerra-Interestelar".

OPERACIÓN SOFÁ-SILLÓN. DIARIO DE ABORDO:

Día primero de muchos: sólo llevamos veinte días de vuelo y los suministros (monedas) que habían en la despensa (de la mesita de noche que tiene tres cajones sacas el último y esa base de lo que sea de 1 mm de expesor, ¡eso es la despensa!. ¿QUÉ?, ¿hay guardabas los preservativos?, pues menos mal, así por lo menos tus papás te los iban reponiendo para que no se caducaran.

- ¡PROTESTO!. Esto es una grave ofensa para el lector.

- ¡SE DESESTIMA!. Nadie podrá leer tan rara historia y si alguien lee alguna vez hasta aquí es que los ecologistas gobiernan las naciones o en España se ha dejado de dormir la siesta.), se han terminado (¡comprando pinzas!).

Aunque la situación es preocupante hemos llegado al acuerdo (niño-responsabilidad) de no tocar los suministros (monedas) que guardamos en la bodega (hucha). Hemos comenzado (niño-"niño-mayor") la búsqueda, tienen que quedar suministros que podamos aprovechar.

La búsqueda ha dado sus frutos, en el triturador de basura (sofá-sillón) hemos encontrado suministros (monedas). ¡Aguantaremos!.

¿Y dónde coño compra un niño un mechero?. Resulta que los mecheros nunca los ponen en los escaparates, ¿por qué será, por qué será?, un niño debe pensar que no los ponen a la vista porque está súper-súper (pronunciar como la hija pija de Julio Iglesias, la que sea) claro que los "mencheros" son cosas de súper-súper mayores y seguro que los ponen allá arriba, dónde ellos no llegan a ver. ¡Pero no es por eso!, yo tengo un amigo que tenía un amigo que era primo de su primo que conocía a uno que le contó que estando en las fiestas del pueblo un amigo de su primo le dijo -Mensaje subliminar: escupitajo color del césped- : "tío, ayer (por ayer: 27 de Agosto, Sevilla, España, 15:00 horas, 45 grados celsius a la sombra y farenheit ya ni te cuento) a mi colega se le quemó el coche estando "aparcao". Se ve que de tanto calor se le quemaron los cables o algo y ¡chas! (chasquido de dedos). ¡Cómo en las fallas de Valencia!. La putada es que me dejé el mechero en el asiento del copiloto para no perderlo por ahí y el puto coche me lo quemó (cara de mala hostia y resoplando en flequillo). Oye, tú si fueras yo... ¿le pedirías a mi colega los cuatro euros que me costó el mechero?.

Pero el niño que es mayor no se desespera y al final se acuerda que, (redoble de tambores) ¡dónde compraba petardos les vendían cerillas a los niños!.

Cuando estaba cruzando el parque aquella mañana iba pensando en el próximo encuentro "Súper-TÍO-DEL BANCO" que iba a ser para contarlo y no creérselo ni él mismo, le iría bien seguro, no en vano llevaba en la mano un paquete de cerillas que encendían a la segunda y "de nada menos". Pero no eran cerillas, ¡qué va!, eran cosas de mayores de las más gordas que se pudiera imaginar, ¡un ejército temible, 24 cerillas de la muerte!. ¡Su camino hacia la victoria!.

Pero de repente paró en seco, echó las cerillas en el bolsillo y rodeó el parque para llegar a su casa:

-Mamá, ¿qué es alergia?

Ese día le dio fuego a Jaime (el gamberro, llámenlo como quieran pero llámenlo). Al día siguiente Jaime le dio una calada y no le dio más porque el niño casi se muere ahogado, al otro fueron dos, y luego tres y luego se fumaba hasta la colilla.

¡No es creíble, una madre notaría el olor a tabaco!. RESPUESTA:

-¡Mamá te cojo dinero para ir a jugar una partida a la máquina de marcianos que hay en el bar de la esquina!.

Entonces Jaime que le había enseñado eso al "niño-mayor" obtenía un beneficio, esa monedita era el beneficio, moneda a cambio de cigarro, trescientos por cien de beneficio para Jaime.

¿Culpa de los padres, de los valores del niño, de la educación, del mundo, de la capa de ozono?. ¡NO!. A ver si les suena:

- Pórtate bien si quieres ser mayor.

- No hagas tontería que ya eres mayor.

- ¡No hagas tanto ruido jugando, parece mentira con lo mayor que eres!

Los hijos escuchan, el "niño-mayor" lo hizo y no hizo nada malo porque los mayores son mayores. El "niño-mayor" era mayor desde los cuatro años. ¿Por qué tanto egoísmo?, un niño es un niño y no es mayor ni pequeño, es un niño.

Cuando ya no habían más monedas "para matar marcianos"... ¡menos problema aún!. Víctor (el "niño-mayor", llámenlo como quieran pero llámenlo) comenzó a vender el tabaco de Jaime a otros "niños-mayores" y lo que ganaba se lo fumaba. Y luego lo que ganaba se lo liaba y se lo fumaba y luego lo que ganaba se lo tragaba con un sorbo de agua, y luego lo que ganaba se lo esnifaba, y luego lo que ganaba lo quemaba con papel de aluminio y lo inhalaba, y luego lo que ganaba se lo metía por la vena. Y luego..., y luego lo que ganaba no se sabía cómo lo ganaba, ¿lo robaba, la chupaba, lo encontraba dentro del bolso de una chica muerta?. Y luego sigue cómo tú quieras, ¿rehabilitamos a Víctor y es feliz, lo hacemos catedrático de la Universidad de la calle ("lo que sé lo aprendí en la calle, la mejor escuela". Juas, juas. No es que sea malo aprender pero cuando se dicen chorradas cómo esta...), o presidente de una organización de ayuda para los drogodependientes, o hacemos que sus padres resuciten y así es como si no hubieran muerto de pena, o hacemos que Víctor sea Jaime? Esto último duele, ¿verdad?, la culpa era de Jaime y no de mi hijo, no de mi Víctor.

Y si le dices a tu hijo que es mayor explícale que el tabaco mata, que produce cáncer y "no del bueno", explícale que cuando la gente bebe y conduce se puede matar o matar a otros. "El tabaco caca, malo"... y tú fumando.

Y LO PEOR DE TODO ES QUE HAY GENTE QUE EDUCA BIEN A SUS HIJOS.

NOTA: yo fumo a diario y bebo esporádicamente. No conozco a ningún Víctor ni a ningún Jaime pero sé que es tan real como la vida misma. Si un escritor lo puede imaginar, entonces, seguro que existe.

- - -

- ¡Gandalf, espera! -gritó el escritor al mago.

2 comentarios:

PUCK73 dijo...

suele pasar, detras de cada persona siempre hay una primera vez, una historia que contar, es bonita esta historia, da que pensar. besos.

Nocheoscura dijo...

P U C K T 7 3 : te voy a dar un premio por haber leído la entrada, yo no suele leer las entradas demasiado largas.

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