
Estas reglas no son universales y no las he leído en ningún libro y ni siquiera nadie me las ha dictado, son tres reglas que yo he aprendido y que espero poder enseñar algún día a mis hij@s. Esto tampoco quiere decir que les esté dando a ustedes una lección, tengo claro que la mayoría me podrían dar clases a mi acerca de la vida, pero tal vez le sea útil a alguien.
Y antes de empezar decir que cada regla irá publicada en una entrada diferente, así se podrá medio debatir y no quiere decir que una sea más importante que otra, para mi las tres son importantes.
REGLA I. NO HACER EL MAL.
Esto parece muy universal y en principio es algo que todo el mundo cree hacer. Yo intento no hacer nunca daño a nadie, de hecho no conozco a nadie que pueda decir que soy mala persona, podré caer mejor o peor, habrá gente que considere que soy un estúpido o no, un listillo o no, pero yo no hago daño a nadie nunca. Hasta aquí imagino que todo el mundo diría lo mismo si se le preguntara pero por norma y por experiencia creo que hay tanta gente mala o maliciosa como buena, se lo explico:
La maldad más palpable la poseen aquellas personas que hacen comentarios que intentan dañarte, en principio parece que lo dicen por decir pero esos comentarios han sido pensados y meditados, meditados hasta incluso sin haberse dado cuenta. Les pongo varios ejemplos reales y de gente cercana a mi que posiblemente puedan leer este blog, pero que me da igual pues hay que ser consecuente con lo que se dice:
- Comentario 1:
"Pero ahí no se gana dinero, ¿verdad?." Este comentario me lo hizo un "conocido" refiriéndose a mi tienda, no crean que lo importante es si se gana dinero o no, lo importante es que está despreciando una idea o proyecto que yo he iniciado. Podría el "conocido" haber dicho: "Hay negocios con los que se gana más dinero, ¿verdad?" y la conversación hubiera ido por otro rumbo. No pudo evitar su malicia y no le contesté porque no merece la pena.
- Comentario 2:
"¿Pero tenéis la casa ya tabicada?". Este comentario me lo hizo una "amiga" hace unas semanas. Resulta que mi novia y yo tenemos una casa que estamos reformando desde hace cuatro años, al final valdrá la pensa, de hecho ya lo vale, pero tanta reforma implica un montante económico considerable para dos personas de clase media. En este caso la malicia viene dada por afán de superioridad ante los demás, ella tiene su piso ya desde hace dos años y vive allí y tal vez piense que eso la hace ser superior de alguna manera. Tampoco le contesté porque no merece la pena.
- Situación 1:
<
Podría seguir escribiendo comentarios y situaciones pero creo que son ejemplos suficientes. De hecho con ello quiero que se den cuenta que hacer el mal se puede hacer de muy diversas formas, así que piénsenlo.
Las ventajas de no hacer el mal son muy claras y se obtienen resultados muy positivos, de verdad. Además creo que el mal que hacemos lo recibimos multiplicado en el mismo momento, porque a veces los comentarios y situaciones son con más gente delante y se dan cuenta, ¿hay algo peor que denigrarse uno mismo?.